
Vivir para Luchar
Dedicado a mi gran amiga y maestra Paty Gómez, por su enorme pasión a la vida
Por RUBÍ RITCHIE
En dos ocasiones Pedro, entonces cónsul de la embajada de Cuba en México, invitó a una periodista del Heraldo y a esta servidora, reportera del Excélsior , en ese momento, a viajar a su país, para entrevistar a diversos funcionarios de su gobierno. y conocer a la “verdadera Cuba” .
Al regreso de nuestro segundo viaje, Laura, la reportera del Heraldo y yo nos reímos mucho al comparar notas. No parecía que habíamos ido al mismo lugar, ella criticó todo, como si hubiera ido de visita al mismísimo infierno, en cambio yo escribí crónicas bastante positivas sobre la isla.
En mi caso no lo hice por “barbera” o por agradecimiento a que me invitaran a los viajes de trabajo a la isla, ni tampoco porque el entonces director de Excélsior, Regino Díaz Redondo era procastrista, simplemente veía o quería ver las cosas buenas que tenía la isla. No había mendigos en la calle, ni analfabetos , la gente en general tenía un nivel alto de educación, en fin gozaban de privilegios que México, mi país no tenía.
Años después, en los que por una razón u otra no tuve contacto con el cónsul cubano, un amigo me llamó para decirme que a Pedro lo habían acusado de espía y que estaba en la cárcel en Cuba, en pésimas condiciones y agonizando ya que tenía severos problemas de salud y se había puesto a huelga de hambre . Llamé a los contactos que tenía entonces en la embajada pero guardaron silencio absoluto . Desde entonces, hace 15 años aproximadamente, no he sabido nada de él , ni siquiera sé si vive o no.
Cuando hace poco murió el “disidente cubano” Orlando Zapata luego de una prolongada huelga de hambre el recuerdo de Pedro irrumpió con fuerza en mi mente . Por casualidad el mismo amigo que me había comunicado hace años que Pedro estaba en la cárcel me propuso buscar apoyo, entre los periodistas mexicanos a la huelga de hambre de Guillermo Fariñas, el que seguramente acabaría con la misma suerte que Zapata. La causa de las huelgas de hambre era liberar a 26 disidentes políticos que, según la opositora Comisión de Derechos Humanos, estarían enfermos en prisión.
De inmediato me negué porque rechazo enfáticamente las huelgas de hambre ya que el llevarlas a sus últimas consecuencias es suicidarse, es dejar de luchar, sea la causa que sea.
Se necesita estar vivo para pelear por algo, por alguien y no morir por ella no tiene caso y mucho menos cuando vemos las reacciones tanto de Cuba como de la comunidad internacional.
El gobierno cubano ha expresado que no cederá ante lo que él llama
“presiones y chantajes”. Y la comunidad internacional ha guardado silencio, a lo mucho ha parloteado las mismas palabras de siempre: “Libertad a los presos políticos”, pero no ha tomado una posición activa porque le da miedo que bajo el escudo de la defensa de los derechos humanos la huelga de hambre de los prisioneros se convierta en una epidemia en cualquier parte del mundo.
Bien lo dijo ya el Presidente de Brasil, Lula da Silva:“La huelga de hambre no puede ser utilizada como un pretexto de derechos humanos para liberar personas (…) imagine si todos los bandidos que están presos en Sao Paulo entraran en huelga de hambre y pidieran su libertad”.
En pocas palabras la comunidad internacional no interviene, el gobierno de Cuba no cede, y un luchador muere, para qué, en honor a qué, insisto hay que vivir y no morir para luchar en este mundo.
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Marzo 18, 2010 |