Por mis Plumas Enero 2026
 


 

 

 

 

 



FEBRERO



 


 













 


 


MEXICO ENTRE LA SOBERANIA
Y LA AMBICIÓN GEOPOLITICA

 

Por ELVIA ANDRADE BARAJAS

México vuelve a colocarse en el centro del tablero internacional, no por decisión propia, sino por la forma en que Estados Unidos redefine sus prioridades estratégicas bajo el gobierno de Donald Trump. Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum insiste en que la relación bilateral debe sostenerse sobre el respeto mutuo y la soberanía, Washington avanza en una lógica distinta: presión, condicionamiento y expansión de su influencia territorial y militar.


El anuncio de Trump sobre su intención de “encontrar una solución” para Groenlandia —un territorio que considera vital para la seguridad nacional— no es un gesto aislado. Forma parte de una visión más amplia en la que Estados Unidos busca asegurar posiciones geoestratégicas antes de que lo hagan China o Rusia. Si el Ártico es un punto de disputa global, también lo es el corredor energético, migratorio y comercial que atraviesa México.


En paralelo, la Casa Blanca endurece su política migratoria: suspende visas de inmigrante para 75 países, incrementa deportaciones, presiona a gobiernos latinoamericanos y utiliza la revocación de visas a políticos como herramienta diplomática. Todo esto ocurre mientras México se convierte en proveedor clave de petróleo para Cuba, una decisión soberana que irrita a Washington y que Trump interpreta como desafío directo.


La pregunta que surge es inevitable: si Trump ya puso la mirada en Groenlandia, ¿también quiere a México como pieza de su estrategia de control regional?

 


La respuesta no es sencilla. Estados Unidos depende profundamente de México: de su comercio, de su mano de obra, de su frontera compartida, de su estabilidad política y de su papel como amortiguador migratorio.

Cualquier intento de dominación directa —militar, territorial o económica— tendría costos enormes para Washington, no solo en términos diplomáticos, sino también económicos y de seguridad. México no es un territorio remoto como Groenlandia; es un país de 130 millones de habitantes, con una economía interconectada y una relación bilateral que sostiene a ambos lados de la frontera.


Y hay un elemento adicional que vuelve aún más absurda cualquier amenaza de agresión: México, Estados Unidos y Canadá serán anfitriones del Mundial de la FIFA 2026. El planeta entero tiene los ojos puestos en Norteamérica.

Millones de aficionados viajarán, miles de millones seguirán los partidos, y la región se juega no solo prestigio, sino estabilidad económica y política.

Un ataque de Trump contra México en este contexto no solo sería un desastre diplomático: sería un golpe directo a la imagen global de Estados Unidos, a su industria turística, a su seguridad interna y a su credibilidad como anfitrión mundial. El mundo quiere venir al Mundial, no a una zona de conflicto.


Por eso, la insistencia de Sheinbaum en la soberanía no es retórica: es un recordatorio de que México no puede permitir que su destino sea definido desde fuera. La región vive un reacomodo profundo —Venezuela, Cuba, Colombia— y cada movimiento de Washington repercute en la estabilidad continental.


México está obligado a leer con claridad el momento histórico: Trump quiere conquistar Groenlandia, pero también quiere moldear a México según sus intereses. La verdadera pregunta es si a Estados Unidos le conviene hacerlo, y la respuesta, aunque incómoda, apunta a que un México fuerte, soberano y estable es más útil para Washington que un México sometido o fracturado.


Y es justamente esa fortaleza, esa soberanía y esa estabilidad lo que México debe defender.


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2026 Abre Derribando Dictadores


Por ELVIA ANDRADE BARAJAS

El 2026 no llegó: irrumpió. En apenas unos días, el mundo ha sido testigo de movimientos en Venezuela, Cuba, Colombia, México, Estados Unidos e Irán que, en otro momento, habrían tomado meses o años. Hoy, todo ocurre a velocidad de vértigo, como si el planeta hubiera entrado en una fase de reacomodo inevitable.


La caída de Maduro: un giro histórico en Venezuela


La detención de Nicolás Maduro y el inicio de su proceso judicial marcaron uno de los acontecimientos más inesperados del arranque del año. La operación militar que lo capturó dejó más de 100 personas fallecidas y un número similar de heridos, según cifras del propio gobierno venezolano. Venezuela, tras años de crisis política, económica y humanitaria, enfrenta ahora un escenario completamente nuevo. La región observa con atención, consciente de que cualquier cambio en Caracas tiene repercusiones hemisféricas.


Irán: protestas que desafían al poder


En Medio Oriente, las manifestaciones en Irán continúan pese a las restricciones y la tensión interna. Las protestas se han extendido a más de 200 localidades, con al menos 20 personas muertas y miles de detenidos, de acuerdo con reportes internacionales. La población exige transformaciones profundas, y la comunidad internacional sigue de cerca un movimiento que podría redefinir el equilibrio regional.


Estados Unidos: un liderazgo que busca expandirse


Las declaraciones y movimientos recientes del presidente Donald Trump han generado debate global. Entre los temas que han captado atención internacional se encuentran

Su interés en adquirir Groenlandia, interpretado por analistas como un intento de ampliar la influencia estratégica de Estados Unidos en el Ártico.

Su propuesta de considerar a Marco Rubio para un rol relacionado con Cuba.

Su respaldo público a figuras como Eduardo Verástegui y Ricardo Salinas Pliego, quienes han expresado aspiraciones políticas en México.

Estos movimientos han sido interpretados por diversos observadores como parte de una estrategia más amplia de influencia regional.


México: entre presiones externas y un clima político en transformación


México inicia el año en un entorno complejo. Por un lado, la actividad sísmica —normal para un país ubicado en el Cinturón de Fuego— ha generado inquietud social. Por otro, las declaraciones provenientes de Washington han provocado debate interno sobre la relación bilateral y los retos que enfrenta el país en materia de seguridad, migración y política exterior.


Analistas coinciden en que, aunque el discurso estadounidense es fuerte, la interdependencia económica y los compromisos internacionales siguen siendo factores clave para mantener la estabilidad.


Un mundo que se reconfigura


La caída de un mandatario, las protestas en un régimen consolidado, las tensiones diplomáticas y los movimientos estratégicos de las potencias muestran que 2026 será un año de definiciones. Los viejos equilibrios ya no funcionan. Los nuevos aún no se establecen.


Estamos en un punto de inflexión.


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